♠ “Las Palabras…”

 

Las palabras no ponen un plato de comida en la mesa, pero si alimentan el alma…Por palabras se recibe a un niño cuando nace, se da el si en la Iglesia al casarse o se convence al juez para divorciarse… Las palabras condenan a muerte al culpable o inocente, se le educa al crío, se encamina al adolescente, las palabras nos cautivan, nos enervan, nos definen, nos entregan en una noche de pasión desenfrenada, cuando es el sí, de esa dama amada, quien nos deja proseguir al sentir en su escote nuestra mano de marfil…

Son las palabras que nos frenan al pasar, nos llaman al seguir o nos incitan a cambiar, las propuestas indecentes, la cordura o la sinceridad, la mentira, los recuerdos, los momentos al soñar… Fumemos un cigarrillo, compartamos el mate o te invito un café. Dialoguemos en silencio, miremos el mar o démosle rienda suelta al hablar…

Palabras que se expresan al mirar el firmamento, entregar un anillo o decir lo que tenemos dentro… Situaciones amargas, dulces tardes de nostalgia…

Palabras que ordenan una guerra o detienen una muerte, las que dicen al paredón o aquellas que reconocen haber cometido un error, expresiones que sin saberlo entregan felicidad o portan la maldad, los altavoces anunciando la llegada de ese vuelo que trae a tu ser amado, o la del médico en el hospital diciendo que no se puede hacer más…

Nos cambia la vida, un instante, una situación, nos redime a ser nada o a ser todo por amor, sabemos que están allí, muy metidas en el corazón y en ocasiones sentimos no poder manejarlas con altura, orden y entera educación. Palabras que duelen y lastiman a quien amamos, o que llenan de felicidad a quien en nuestros brazos mimamos. Cuando estamos enojados las palabras son puñales desconsiderados que se clavan en el alma de quien atacamos, pero son esas mismas palabras transformadas en disculpas que curan esa herida cuando reaccionamos…

El poder de las palabras que a algunos no les hace falta, pero a otros nos quiebra el alma… Palabras que a veces son indiferentes y otras tantas nos devuelve la vida en una sola expresión, palabras que poseen la fuerza de levantarnos cuando estamos caídos o de tirarnos cuando somos altivos. Palabras que se le ponen a una melodía y forman así lo mejor de una canción… Un te quiero, un te amo, lo mejor de nuestro Yo… Palabras que quizá no hacen falta, pero otras veces nos regala una sonrisa, nos arranca una lágrima o nos da de frente con la realidad dulce o amarga de una inesperada situación…

Las palabras dueñas de mis historias, guardianas de infinitos secretos… Con una palabra se hunde y con otra se levanta, con buenas intenciones se eleva al cielo y con otras tantas se difama…

Palabras que como dije antes, a algunos les son indiferentes y a otros nos pega en el centro del alma… Pero… ¿Qué sería el mundo sin palabras?

Por eso al levantarte cada mañana recordá algo… Tené en cuenta que… Quizá sin que te percates de ello… Una sola palabra salida de tus labios puede rescatar del abismo a un ser humano, darle aliento a un niño cansado o sencillamente decir a tiempo un te amo y con ello saber que somos dueños de lo que en palabras legamos…

Simplemente Yo…

Autoría: Rostro Enmascarado.

 

♠ Locuras de un Amanecer

Locuras de un amanecer incierto donde la brisa inquieta se atreve a rozar mi rostro, despacio y sin prisa me dice al oído que ella está ahí, quizá pensando en mí, tal vez suspirando mientras intento dibujar su rostro y contener una lágrima entre mis dedos, pero todo resulta inútil cuando no la tengo.

El cielo allí fuera es azul fuerte, las traviesas nubes implantan un estilo diferente e indiscretas le hacen el amor al tiempo.

¿Qué más da? Soy un loco escritor el cual ella adopto como propio y me gusta cuando casi en silencio me llama “Su Escritor” esa posesión completa, esa dama enloqueciendo mis sentidos, esa mujer trastornando mi vida y concretando mi destino…Esa señora con la que sueño en noches de deseo incontrolable, una princesa tan delicada como bohemia, tan tierna como pasional… La única capaz de encadenarme a su existencia sin permitir siquiera que el mar roce mi piel… Ella que en un silencio oculto me demuestra su cariño, quien sin preámbulos detiene una caricia en medio de la noche para entregarla a través de un suspiro…¡Dios! Anoche mientras dormía caminé por el universo y atrapé un lucero, lo tengo en mis manos, es mi prisionero, hice un pacto con él… ¡Sí! cada noche lo liberaré para que vaya a cuidarla y por las mañanas regrese para traerme su perfume de mujer….Es una misión la cual concretará con felicidad desmedida, pues anoche me confesó, que de tanto verla dormir, se enamoró de ella y como no puede amarla me propuso que: a cambio de traerme cada madrugada su aroma, yo la haga feliz por el resto de la misma eternidad…
Al despertar vi ese lucero posado en mi escritorio y al recordar mi sueño entendí, sí, entendí que nos convertimos en cómplices del amor.
Él está aquí, perfumando con tu aroma todo mi recinto.

 

Autoría:Rostro Enmascarado

♠ El Maletín.

El juez preguntó:

– ¿Quién se queda con la casa? ¿quién se queda con el auto?

Ella respondió.

– Yo quiero la casa, pagaré la diferencia.

Él respondió.

– No hay diferencias que pagar, que ella quede lo material, yo solo quiero el maletín que traigo conmigo.

Ella lo miró expectante, quizá fueran sus ahorros de toda una vida, por ello, desconfiada, espetó.

– ¿Y qué hay dentro?

Al abrirlo todos vieron que estaba vacío, nadie entendió nada y ella volvió a cuestionar.

– ¿Quieres solamente un maletín vacío?

– Esta maleta es la guardiana de algo, que se encuentra ahora mismo en el edificio de enfrente.

Todos, incluyendo al juez miraron los grandes ventanales, los mismos que estaban cubiertos por gruesas cortinas, el juez sin comprender, dio orden con su mirada para que abrieran de par en par las ventanas y entonces pudieron distinguir un enorme cartel pintado a mano que decía:

¿Quieres casarte conmigo? Si tu respuesta es “Si” Te invito a vivir la eternidad junto a mis pocas virtudes y mis innumerables defectos… Te amo.

El juez sonrió, ella dejó caer una lágrima, él solo dijo…

– Yo solo deseo este maletín, gendarme de ese cartel, el cual me costó un sueldo, tres días de arduo trabajo, dos camisetas pintadas y un pantalón desteñido, además de una multa demasiado alta por colgar dicho cartel en un edificio gubernamental… Y si, lo sé, fue hace 20 años, pero es mi historia… El resto… El resto que se lo quede ella…

 

Continuará…

Rostro Enmascarado
Diciembre 2014

♠ Amanecer

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Caminar entre castañares, palpando la corteza de árboles hambrientos de caricias, ese sonido inconfundible…, como crujen las secas ramas al inclemente pasar de mis zapatos…

Ese olor a uva madura que despiden viejos viñedos, viejos, pero tan verdes, verdes y tan sabios…

Solo en el amanecer, cubriendo de nostalgia mi soledad y encontrando en el horizonte un motivo para seguir…

La vida despunta como las tierras abren sus alas al sol, lo reciben con ese agradecimiento que el ser humano perdió… Una rosa, simple rosa de primavera entregando cada pétalo abierto, ese terciopelo de color indefinido, porque el matiz es el que cada uno quiera ponerle cuando la acaricia, al palpar su textura y recordar su aroma… Lavanda por doquier a la espera aletargada del día, el sol entibiando cada hoja y expectante observa como despide su fragancia, la misma que se cuela por cada ventana llegando hasta la nariz de cada ser humano… Un gallo con su canto anunciando el amanecer y por allá puedo escuchar el relincho de un potro, el perro sacudiéndose el sueño y un gato estirándose sin ganas… El búho silente, mira desde un árbol cada movimiento, el grillo deja su canto en brazos de la noche que se fue…, los pájaros retoman el trabajo y en su vuelo despiertan a la gente con un canto único… Es un canto a la vida, melodía donde agradecen a la naturaleza lo otorgado…

¡Dios! Cuantas maravillas hay y pensar que las personas despiertan por un despertador digital, comienzan su día sin siquiera mirar el cielo al salir, corren, bocinas sonando, apurados por llegar a tiempo a quien sabe dónde…

Por ahí escucho las cuerdas de un arpa entremezclada a la lluvia, ese trueno insurgente, una centella perdida, pero también oigo esa gota de agua pegando en el cristal, sí…, choca contra mi ventana y sigue deslizándose por la misma hasta llegar a un charco de agua, ese mismo que muchas veces me sirvió de espejo, donde mi imagen se reflejó y encontré mil cosas por decir…, pero no dije nada…

Hoy ando caminando mi alma y encuentro vastas montañas inmaculadamente verdes, ese río que corre para finalizar en una cascada… Shhh… No hables, cierra tus ojos y simplemente déjate llevar por el sonido de esa catarata, como golpea contra una roca… Pero, qué más da morir en el intento de ser feliz… quiero ir hasta la cima de esa cúspide y dejarme caer y así persistir la verdadera esencia de la vida, cuando vuele y abra mis brazos tan solo por un instante en el tiempo…, reencontrando mi alma en la lejana melodía que despide la tecla de un piano…, chocar contra el manantial y sentir que estoy vivo, empaparme desnudo en el hontanar limpio y tan claro como el reverente sentir de mí mismo… Palpar el agua en mi cuerpo, en mi piel y sentirme sensualmente atrapado por la naturaleza y abriendo mis brazos al sol decirle simplemente “Buen día”

Uno no sabe lo que es vivir hasta que se enfrenta a la mirada de la muerte y doblemente vivirá cuando la desafíe…, pero perdón…, no hablo de morir físicamente, porque morir se puede morir de mil maneras distintas, morir en el intento de un sueño, morir ante los ojos del amor…, más lo importante no es sobrevivir, es vivir desafiando los ojos del destino, vivir simplemente vivir…, esperando la caricia de una mujer que sin rozar nuestra piel nos toque el alma y nos arranque el intenso suspiro, que brinda el desfallecer por la emoción del verdadero sentir de un inmaculado amor…, ese éxtasis colmado de ansiedad, de vértigo y vida…

¿Qué es una caricia? Cerrar los ojos y morir al palpar sus manos, para revivir en su mirada a la orilla del amanecer…

Rostro Enmascarado

 

♠ Un loco…

Uno más… Un amanecer más donde el mate, fiel amigo y hasta confidente diría yo, me acompaña… El perro que por ahí anda moviendo la cola porque me levanté…

Años desde que salí de mi país natal, años de alegrías y tristezas donde momentos buenos y malos formaron parte del cóctel de la vida. Un hijo y un adiós…

La libertad de los 20 años, decisiones a tomar, caminos en frente… Entre mil “Uno” … Bienvenidas y despedidas, una de la mano de la otra, senderos por recorrer, responsabilidades creadas…
Mujeres al borde de la existencia, unas con dejo de bondad, otras enseñándome la maldad…
La esencia nunca muere, aún a golpe de fuerza perdura sobre todo…

Hubo damas que acariciando mi rostro dijeron amarme tal cual soy, otras prefirieron quererme en la oscuridad, una secó mis lágrimas, la otra me hizo llorar, una durmió en mi pecho, otras me dieron la espalda…, unas temblaron entre mis brazos, otras solo saciaron su sed… Algunas sonreían al mirarme, otras se odiaron por amarme…

Quizá enseñé parte de mí y con ello intenté dar un poco de sentimientos, entregando así, aquello, que para mí es, simplemente ser amigo, amante y hasta loco…
No doy todo, me falta la otra parte, por eso tal vez, hoy, un día cualquiera de invierno, estoy sentado en casa, disfrutando unos días libres y haciendo recuento de vida.

Yo que he recorrido como cualquier ser humano “Mí propia vida” Soy responsable de cada día, cada noche, esperando al vértice de mis sentimientos a “Esa mujer” … Quizá ella anda recorriendo el mundo, sea una gran profesional y corra de país en país, tal vez sea una ama de casa, dedicada a su familia, esposo e hijos o a lo mejor, simplemente esté sola…

¿Me sentirá? ¿Sabrá que en alguna parte del Universo vivo por ella? O no, lo más probable que no me recuerde…

Nostalgia por estar en esta casa absoluta dueña de un amor del siglo pasado, un amor real y sobre todo “Nuestro”
Mientras tanto sobrevivo entre penumbras de un pasado marcando el presente…
Opté por entregar mi esencia a través de los libros, libros con historias, algunas reales, otras sacadas de la fantasía entremezclada a la realidad, ser yo mismo cuando me sumerjo en diferentes crónicas, sacando de mi corazón los sentimientos profundos del amor y amistad…

Caminar páginas sedientas de vida, donde un pensamiento crea un cuento para que otros se deleiten, en letras forjadas con cariño para los demás.
Aquellos cuentos de niños que me hacen pensar, ¿cuántos críos se dormirán mientras que su madre lee una de mis leyendas infantiles? Y después, con el paso del tiempo ese libro quedará allí, en la gaveta de los recuerdos, recuerdos que tal vez mañana, ese hombre o mujer lo tome en sus manos y acariciando la tapa de esa obra evoque su niñez y pueda hasta volver a leerlo a sus propios hijos, mostrando una vez más que la vida siempre da vuelta y que uno puede sentarse donde en otra ocasión se sentó alguno de sus progenitores, y vea tendido en la pequeña cama, a ese hijo que en el pasado fueron ellos mismos.

Tonterías de un tonto, deseos de un soñador, parte exclusiva de un hombre y deseos de un caballero.
¿Cuántas veces le hice el amor a esa mujer por medio de mis escritos? Infinidad de veces, casi casi incontables ciclos.
Así como también, encerrado en esta casa me perdí en el ático, secreto escondite que nadie ha pisado, allí donde aguardan por mí, pinturas de siempre.

¿Quién me enseñó a pintar? La vida… Cuadros ocultos, tapices guardianes de mis íntimos anhelos.
Anoche discutí con una mujer porque no le permití cruzar la puerta de ese desván… Se fue enojada y me quedé sonriendo, porque sigue siendo “Mí secreto”

Cuando mis dedos en amaneceres alocados y llenos de nostalgia cabalgaban un lienzo, lo acariciaban estando vacío, comparándolo a la vida… Porque sobre él debería de crear una historia… ¿Qué diría la gente si supieran que pinto con mis dedos, que no necesito pinceles para darle forma a mis cuadros? Afirmarían que estoy loco… Por eso tal vez mis representaciones pictóricas duermen en esta casa, en ese rincón cómplice de mis locuras.
Como allí descansan mis esculturas, hechas por mis manos, sin orden…, pero… ¿Quién dijo que soy ordenado?… Nadie que realmente me conozca un poquito…
Quizá mañana siga escribiendo algo, cosas sueltas, pero a fin de cuentas así es mi vida… Acaso… ¿Encontraré alguien qué me entienda? ¿Alguna mujer qué sepa guardar silencio cuando esté pintando? ¿alguna dama que no critique mis dedos cuando dibujan sin pincel? ¿Existe esa amazona?… Si es así… Señor… ¿Házmela ver?… Se quien es y aunque no la encuentre, sé que la hallaré entre mis libros, mis esculturas y esas pinturas a medias… Quizá cierto día sus dedos puedan caminar mis lienzos… Y dejen ese toque de amor en ellos…

Como ese… “Mí piano” que sin saber tocarlo lo toco, que, sin entender de notas, invento melodías… Teclas que al son de mis dedos me confiesan que ella anda por ahí, puedo sentir sus pasos más no verla, me niega su amor, me devuelve la locura y sigue acunando mis ganas, mis deseos aún sin entender que yo existo… Esa dama que, sin darme su presencia, se presenta cuando mis manos acarician otra mujer en noches de pasión, ella que no me permite hacer mil cosas, ella que sin intuirlo siquiera me prohíbe amar a otra, ella que negándome su mirada me mira en silencio cuando intento perderme en cuerpo ajeno… Ella a quien amo aún sin conocer.
En otro momento seguiré, ahora me retiro al ático, desde donde puedo ver, no solo mis tierras, sino también esos animales que de alguna manera llenan mis días…

Un caudal de deseos arrebata mis pensamientos arrancándome un solo anhelo… “Estar en el mediterráneo” Allí, donde tendré mi casa, más para mí, será mí castillo, donde podré adornar mi loco mundo con cada cuadro, cada libro y esculturas… Donde a orillas del mar pueda seguir esperando a esa princesa… Y si no aparece, al menos legaré esa residencia a un gobierno para museo de mi propia historia, de esa manera tendré la esperanza de saber que aún después de muerto, la seguiré esperando, porque a lo mejor, un día o tarde cualquiera, ella por curiosa se acerque a fisgonear esa exposición, y sin querer una lágrima caiga de su rostro al pasar un dedo por mis lienzos y sin saber porqué, experimente una sacudida…
Y sé que dicha sacudida la producirá mi ánima desde otra dimensión, al sonreír diciendo…

– ¡Sabía que vendrías!

Y siga su camino sin conocer que esa mansión, esas pinturas, esos libros, esas esculturas y ese piano… Pertenecieron a ella sin siquiera haberla conocido…

Un Loco… Toujours…
7th May 2014
Rostro Enmascarado

♠ La… Mí Pluma…

 

Mí Pluma… Compañera inseparable, amiga silenciosa, la dama centinela de mis secretos cada vez que me equivoco, líneas tachadas, fastidio ante algo que no sale bien…

Ella que sin llegar a comprender porque la dejo en espera frente a la continuidad de una historia, se queda en silencio y solo acata la orden de mis dedos en ese instante en que al detenerme en letras y espacios me pongo a dibujar triángulos sin sentidos o líneas sin camino fijo.

Ella, la misma que tal vez perciba el sudor de mis manos, la egolatría de no compartir más que con ella mis propias faltas, quien absorbe la energía y protege mis desvaríos.

La apoyo sobre la hoja, la hago girar entre mis dedos, cae al suelo, la levanto, de pronto la muerto, jugueteo con ella entre mis labios, celosa de mis besos permanece callada y descansa encima del escritorio cuando salgo del despacho, pero es también quien vela mí sueño, duerme muchas veces entre mis sábanas, cuando rendido me quedo dormido con las hojas y la pluma sobre el lecho…

La importancia de una pluma, aunque hoy en día existan otros medios de escritura, es la importancia de no olvidar que fue ella la ancestral y original dueña de las emociones de aquellos escritores primitivos de tiempo, espacio e historias nacidas de sus almas para ser entregadas a través de la tinta salida de una pluma…

Una pluma… Por ella se escribieron infinitas cartas de amor, declaraciones de cariño y deseo, marcas profundas por un desconsuelo o las cortantes frases de una ruptura, por una carta que llevaría la noticia de un “Ya no te amo” o quizá la algarabía de un “Te necesito a mí lado, ven”. Tinta y pluma, vida y muerte, reconciliaciones y peleas.

Jamás una pluma dejará de ser la auténtica dueña encargada de llevar a un papel lo que está guardado en mí alma…

 

 

Rostro Enmascarado.

♠ Palabras

 

Por palabras se recibe a un niño cuando nace, se da el si en la Iglesia al casarse o se convence al juez para divorciarse.. Las palabras condenan a muerte al culpable o inocente, se le educa al crío, se encamina al adolescente, las palabras nos cautivan, nos enervan, nos definen, nos entregan en una noche de pasión desenfrenada cuando es el si de esa Dama Amada, quien nos deja proseguir al sentir en su escote nuestra mano temblorosa…

 

Son las palabras que nos frenan al pasar, que nos llaman al seguir o nos incitan a cambiar, las propuestas indecentes, la cordura o la sinceridad, la mentira, los recuerdos, los momentos al soñar… Fumemos un cigarrillo, compartamos el mate o te invito un café.. Dialoguemos en Silencio, miremos el Mar o démosle rienda suelta al hablar…

 

Palabras que se expresan al mirar el firmamento, entregar un anillo o decir lo que tenemos dentro.. Situaciones amargas, dulces tardes de nostalgia…

 

Palabras que ordenan una guerra o detienen una muerte, las que dicen al paredón o aquellas que reconocen haber cometido un error, expresiones que sin saberlo entregan felicidad o portan la maldad, los altavoces anunciando la llegada de ese vuelo que trae a tu ser Amado, o la del medico en el hospital diciendo que no se puede hacer más…

 

Nos cambia la vida, un instante, una situación, nos redime a ser nada o a ser todo por Amor, sabemos que están allí, muy metidas en el corazón y en ocasiones sentimos no poder manejarlas con altura, orden y entera educación.. Palabras que duelen y lastiman a quien Amamos, o que llenan de felicidad a quien en nuestros brazos mimamos.. Cuando estamos enojados las palabras son puñales desconsiderados que se clavan en el Alma de quien atacamos, pero son esas mismas palabras transformadas en disculpas que curan esa herida cuando reaccionamos…

 

El poder de las palabras que a algunos no les hace falta pero a otros nos quiebra el Alma… Palabras que a veces son indiferentes y otras tantas nos devuelve la vida en una sola expresión, palabras que poseen la fuerza de levantarnos cuando estamos caídos o de tirarnos cuando somos altivos.. Palabras que se le ponen a una melodía y forman así lo mejor de una canción… Un Te Quiero, Un Te Amo, lo mejor de nuestro Yo… Palabras que quizá no hacen falta, pero otras veces nos regala una sonrisa, nos arranca una Lágrima o nos da de frente con la realidad dulce o amarga de una inesperada situación…

 

Las palabras dueñas de mis historias, guardianas de infinitos secretos… Con una palabra se hunde y con otra se levanta, con buenas intenciones se eleva al cielo y con otras tantas se difama…

 

Palabras que como dije antes, a algunos les son indiferentes y a otros nos pega en el centro del Alma… Pero… ¿Qué sería el mundo sin palabras?

 

Por eso al levantarte cada mañana recordá algo… Tené en cuenta que… Quizá sin que te percates de ello… Una sola palabra salida de tus labios puede rescatar del abismo a un ser humano, darle aliento a un niño cansado o sencillamente decir a tiempo un Te Amo y con ello saber que somos dueños de lo que en palabras legamos…

 

♠ Una Mujer

 

Estaba sentado sintiendo como el borde de la pipa besaba mis labios, cuando de pronto se acercó un niño preguntándome…

– ¿Qué es una Mujer?

Sonreí de costado, viendo como se alejaba tras una golondrina y perdiendo la mirada en aquel bello atardecer olvide la cuestión, pero…

Sin esperarlo volvió a mis pensamientos aquella interrogante, miré un Cóndor sobrevolar mi estancia y entre tanto escuchaba el relincho de un potro pensé…

– ¿Una Mujer… ¿Qué es una Mujer? Y recordé a Mí Madre.

La Dama que fue injustamente criticada por no trabajar fuera de casa y muchas veces oí cuando le decían… ¨Sos una mantenida¨ Mí Madre sonreía, sin embargo, sentí en más de una ocasión, como se bebió una lágrima de impotencia y respeto por quien no lo tenía para con ella.

Je, cosas de la vida, la envidia de la gente, pero… Aquella Mujer… ¨Mí Madre¨ tenía un extenso currículo de profesiones sin diploma, era ante todo Madre, casi empleada de sus hijos y Mi Padre.

Conservaba la casa aseada, no recuerdo jamás haberme acostado entre sábanas a las cuales les faltara aquel aroma tan peculiar a limpio. Mi cuarto, aún siendo grande, era ella que lo conservaba intacto, yo me enojaba porque rezongaba al ver mis cosas tiradas, como cualquier adolescente alocado y que le importa una merd lo que hace su Madre, uno se acostumbraba a que ella, sencillamente ella hiciera las cosas.

Cuando una de mis hermanas o yo, nos lastimábamos, era ella la enfermera, un dolor de muela, un golpe, un corte, ¿Qué más daba? Lo importante es que nunca faltó su presencia en noches solitarias, cuando me quedaba hasta altas horas de la madrugada estudiando, porque tenía un examen y lo comprendí de grande…

Mamá se levantaba, pasaba por mi habitación diciéndome con dejo de indiferencia… Me levanté al baño, si querés te preparo un té… Me lo traía calentito y con la cantidad de azúcar que correspondía… Con mil excusas por descubrir, no solía irse a descansar hasta que veía la luz de mí alcoba apagarse, aunque, no obstante, aguardaba varios minutos y con otra excusa, la de venir a llevarse la taza del té, me cubría un poco más, aunque fuera pleno verano…

Al amanecer cuando me despertaba, antes de irme a secundaría, desayunaba aquella tazona de té y el pan con manteca o solo, biscochos tal vez, si había dinero para comprarlos, decía que debía alimentarme aún si estaba gordo o no tenía hambre…

En épocas jodidas muchas veces se sentó a la mesa y mientras el plato de mis hermanas, el de mí padre y el mío estaban rebosantes de comida, el de ella se encontraba vacío…, recuerdo sus palabras frente a las preguntas de nosotros…

– ¿Y vos no comés?

–  No… Respondía, no tengo hambre…

Y cuando uno crece se entera que es mentira, si, Mamá mentía… Mentía porque sí tenía hambre, pero como había escasez de dinero, ella se alimentaba el Alma entre tanto nos veía a nosotros, los seres que Ama, llenar el estómago.

Recogía los platos y cada uno se iba a seguir con sus cosas, la dejábamos allí, como empleada de la casa.

Más de una vez cuando nos pedía un beso, uno respondía, Mamá no me hagas pasar vergüenza, estoy con mis amigos… Y corríamos a vivir la juventud sin ver esa tristeza por el rechazo de un hijo frente al beso de una Madre, pero ella…

Ella seguía en silencio, o sea, con los años uno se percata que esa Mujer también tiene otro titulo, la de psicóloga sin diploma, pues dentro de sus mil defectos, sabía comprender la juventud como quizá, no la sabe entender ese que si tiene su credencial…

Al ir de vacaciones, quien arreglaba la ropa en su respectivo lugar era ella, quien nos cuidaba era ella, quien le aprontaba el mate a Papá era ella, o sea, la Mujer criticada por no laborar fuera de casa, era quien trabajaba noche y día, sin descanso por cuidarnos y hacer de su hogar un paraíso y no justamente para si sino para su esposo e hijos.

Escuché a mí Padre o hermanas, tanto como a mi mismo, responder cuando nos pedía algo en pleno tiempo de distracción… No me rompas los cocos que estoy de vacaciones.

Cando emigré del país la escuché decirme en el aeropuerto, espero que todo salga bien, sus ojos alegres por apoyarme en una decisión jodida, escondía tras esa mirada confusa, la agoviante realidad de separarse para siempre de un hijo, pero yo seguí mí camino sin mirar atrás…

Siempre me retaba por las cosas que no estaban correctas…, más cuando alguien me atacaba, salía a defenderme casi como una leona, me sorprendía su actitud pues era una Mujer tranquila…

Transcurre el tiempo, los años, imperdonable Destino que nos acecha sin consideración y por ahí encuentro mujeres a mí paso, pero soy bohemio, soñador y despreocupado tanto como despistado, vivo solo, hago todo lo que corresponde y mi vida se convierte en un ir y venir sin esperas ni análisis, soy un tiro al aire, como se acostumbra a decir en Uruguay, cuando realmente no sabés lo que buscás en los senderos de la existencia, uno puede ser muy correcto, amable, cortés, educado, respetuoso y defensor de sus valores que, a fin de cuentas me los inculcó mí Madre, porque mí Padre, si bien puso parte de la educación, era Mamá quien estaba cada segundo educándonos… La misma Madre que apoyó e incentivó a mi padre a que siguiera en aquel trabajo y ganará su ascenso en el mismo, pero según el resto del mundo… Mi Madre era una mantenida por mi padre, el mismo que estaba donde estaba gracias a ella “Mi Madre”

Pero… De pronto, cuando me pregunto mil veces ¿Por qué vivo, ¿cuál es la razón de estar vivo? Se cruza en Mí senda una Mujer…

Huuy, una Mujer con todas las letras y me doy cuenta que… Ella cambia todo en mi itinerario de vida, desde mí manera de actuar, hasta de pensar, acomodando cada error, sintiendo que puede hacer de mí un perfecto ser humano y transforma los defectos en virtudes, dejando que yo mismo entienda el porqué de los cambios… Una mujer la cual: Mientras yo estaba vendiendo mí Alma, ella se encontraba en la otra esquina recuperándola para mí.

Ya no estoy solo, me siento bien, me sonríe el Destino y la palabra Amor toma un significado, el corazón se ablanda, el Alma se encoge permitiendo que nuevos sentimientos entren y veo como la muralla fría y estática que estaba entre los demás y yo, cae, sí, cae sin preámbulos, como las hojas secas del otoño… ¿Y qué es lo que encuentro?…

Encuentro paz, sosiego, la verdad hecha carne y esa mano tibia, cual paloma sensible se posa sobre mí frente para calmar mi cansancio en tardes repletas de mil problemas en mi cabeza, me da la tranquilidad de sentirme seguro entre sus brazos, Amante de lo eterno y amigo del mismo tiempo, es la Dama que aún teniendo sus propias preocupaciones, las deja a un lado para atender las mías, la diva cual escapada de un sueño, renuncia a sus deseos por colmar de felicidad los míos, quien a veces no duerme porque me aqueja un simple dolor de cabeza, esa misma que rozando mi piel me enerva a tal punto, que olvido mí nombre por revivir dentro de ella, la Mujer quien soberana Princesa de mis días y auténtica emperatriz de mis noches sabe como convertirme en hombre y arregla mi corbata de cortés caballero durante el día… Esa Dama que, no se de donde saca tiempo para atender a los hijos, saber como está la familia, reunir a los amigos y hacerme el más feliz de los mortales…

La veo acariciar mis manos, celosas guardianas de mis secretos, ella que limpió mí piel de tantos pasados devaneos y convirtió mí lecho en un Lecho pulcro y puro, haciéndome olvidar hasta la ultima de mis aventuras.

La Mujer que borró mi pasado con sus besos, y dejó sus caricias en mi cuerpo para aniquilar las desilusiones que traía por dentro…

¡Por Dios!… Aquel niño se fue sin yo poderle decir lo que para Mi significa una Mujer…

Ojalá y el tiempo al igual que a mí, le de la oportunidad de descubrir en los ojos de su Madre y la mirada de la Dama que en su camino le acompañe… Lo que verdaderamente es Una Mujer….

Mujer… Pero… Si nacemos de una Mujer y al morir nuestra mano es sostenida por una Dama, cual altiva, soñadora, amiga, amante, señora y sobre todo amorosa, es quien se bebe las lágrimas cuando el hombre que ama, sea un hijo, el padre o ese caballero compañero de su vida está en las puertas de la muerte, porque solo una Mujer es capaz de estar cuando nace un hombre y también cuando muere…

La Mujer es el único ser humano capaz de tener y sostener la suficiente fortaleza de no demostrar su flaqueza por realzar la inexistente fuerza de un hombre cuando éste necesita el apoyo de alguien, aún cuando ese apoyo sea sujetar nuestra mano cuando la muerte viene a buscarnos y el miedo lógico y entendible se transforma en el mejor sentimiento tan solo por tener ¨Esa Mujer¨ protegiendo nuestros temores…

Esa Mujer, que siendo Madre se lleva bien con la nuera aún, teniendo en sus sentimientos los celos…, la Mujer que siendo esposa, sabe compartir con su suegra a su hombre y también se come los celos…, sabiéndose entender a través de las miradas de comprensión, rivalidad, aprensiones, pero respetándose y queriéndose por ser y hacer feliz al mismo caballero que ambas aman…

Espero que cada hombre pueda encontrar la respuesta al verse en los ojos de su Madre y los de su compañera de vida… Y que las demás mujeres dejen de llamarle a otra que no trabaja fuera de casa mantenida… Porque esas profesionales (Algunas, NO TODAS) incapaces de lavar una taza de té y llamar a otras mantenidas, son las que justamente no merecen Mi Respeto, por creerse soberanas dueñas de una estúpida verdad…. Las mismas que deberían mirar atrás y comprender, que quizá por una mantenida es que ellas son profesionales… Y muchas de las que ganan una profesión con diploma, mayormente son las que pierden el sabor de sentirse realmente ¨Una Verdadera Mujer¨

Mujer que sin salir de casa consigue que su compañero obtenga aquel deseado puesto dentro de su empresa y convierte a los hijos en hombres de bien…

Ojalá cada persona tenga el valor de defender a una Mujer que se queda en casa, pero no todo el mundo lo hace y más los profesionales, que a veces se avergüenzan de haber sido criados por una mantenida, más yo me siento orgulloso de haber sido hijo de una Ama De Casa y Dama en toda la extensión de la palabra… Porque Mi Madre… “Mi Madre es una mujer con pelotas” Y doblemente le agradezco a la vida que: La Mujer que me Ama y a quien Amo, es: “Otra Mujer con pelotas”

Y me siento muy Orgulloso de las dos, porque ambas son demasiado profesionales y sin embargo decidieron quedarse en casa para que los demás destacáramos.

P:D: Hay profesionales que si valoran a una mujer dedicada a ser ama de casa, pero otras no…

 

Rostro Enmascarado

 

♠ Una gota de café

Una gota de café

 

Estaba mirando televisión… Esas tardes grises, víspera de madrugada lluviosa y tormentosa, me encontraba solo, completamente solo y tocaron timbre.
La esperaba, sabía que vendría puesto que: Necesitábamos discutir algunos puntos sobre la última entrevista.
Llegó con una carpeta, color azul…, los jeans, camisa clara, el cabello revuelto, su pelo largo, negro como azabache, sedoso, si…, muy sedoso, al cerrar los ojos puedo recordar la suavidad del mismo y el aroma, aroma a la peor de las invitaciones, pero guardé silencio invitándola a pasar…
Subió cada peldaño, escaló delante de mí y me rehusé a mirar sus piernas, tan solo seguí detrás hasta llegar al living, la invité a sentarse y la vi acomodarse en el sofá, dejó la carpeta sobre la pequeña mesita y dijo.

 

– Esto debe estar listo para mañana.

 

Me quedé de pie, observándola, cuando daba una orden sus ojos se clavaban en los míos, era como un constante reto, ella lo sabía, yo lo sabía, pero la decisión de callar fue de mutuo acuerdo, aún sin jamás haberlo hablado.
Revisamos aquellos documentos, discutimos términos hasta que musité.

 

– Que mal educado, no te ofrecí nada para beber, ¿Querés un café?
– Si, gracias.
– Acompañame a la cocina.

 

Mientras me seguía, comentó.

 

– Siento que hoy no tienes ganas de trabajar.

 

Estaba de espaldas a ella, intentando hacer funcionar la cafetera, pero sentía en mí su mirada y respondí.

 

– ¿Lo seguís tomando con dos de azúcar?
– ¿De qué hablas?
– Del café.
– Te acabo de comentar algo.
– También yo.
– En ocasiones…, detesto tu comportamiento.

 

Giré respondiendo.

 

– En segundos estará listo, ¿Querés un cigarrillo?
– No gracias.

 

Sus caderas estaban levemente apoyadas sobre la mesa de la cocina y yo en frente, recostado a la mesada, fumé en silencio y cuando escuché el sonido de la cafetera, tiré el cigarro, serví la bebida caliente volviendo a preguntar.

 

– ¿Dos de azúcar?
– Sí.

 

Le alcancé su taza y regresé a mi lugar, las miradas se cruzaron y la cuestioné.

 

– ¿Por qué detestás mi comportamiento?
– Si no tienes ganas de trabajar, dímelo.

 

Bebió un sorbo y al regresar el pocillo al plato, una gota de café calló en su camisa, me acerqué despacio, le quité la taza, me miró preguntando.

 

– ¿Qué haces?
– No, no tengo ganas de trabajar.

 

Pasé mis dedos por su rostro, delineé el contorno del mismo, cerró los ojos, mi mano abierta recorría su cuello, que arqueado parecía pedir, exigir más, mi boca aceleró el paso a la suya y rozando su labio inferior, susurré.

 

– Tengo ganas de vivir.
– Landon…
– Shhhh….

 

Un beso nos unió, un temblor sacudió nuestros cuerpos, un solo latido hizo eco en el silencio y una locura pasó por mi mente… La expresé.

 

– Te quiero mía.
– Landon…

 

Pero… Me besó con fuerza, arrebató a la vida una decisión, metió sus uñas en mi pelo, tiró con desmedida pasión… A mis manos le crecieron alas para volar sin censura, aunque fue solo uno de mis dedos quien se atrevió a pasar por su escote y detenerse en medio, deslizando mi mano abierta por su pecho, sin pensarlo, solo sintiéndolo por encima de la tela manchada de café.
La sentí vibrar cuando la palma de mi mano se detuvo al chocar con la protuberancia en su camisa, desprendí con cautela aquellos botones, liberé su piel, mordí su cuello, pero no le entregué mis labios.
Fueron muchos los años que esperé ese instante y no lo desperdiciaría en 5 minutos.
La hice girar, dejándola de espaldas a mí y la escuché decir.

 

– No…, por favor no…
– Lo deseás tanto como yo.
– Quiero ver tus ojos.
– Después, no hay prisa, solo siente el deseo recorriendo tu piel.

 

La apreté fuerte, mis manos se colgaron de sus pechos desnudos, mi boca volvió a su cuello, mordiendo muy despacio su hombro izquierdo, lo peor de todo, fue cuando sentí sus propios dedos sobre los míos, siguiendo el ritmo ascendente del deseo abrazador, sus uñas fueron única tortura desenfrenada hasta que decidió llevarlas hacia atrás y seducir con las mismas mi pelo, momento en que aproveché para bajar mí mano, desprender sus jeans y deslizarme por dentro de sus pantalones, inmediatamente sus dedos caminaron los míos y apretándome muy fuerte, suplicó.

 

– Por favor no…

 

No hice caso, continué porque deseaba un poco más de mil cosas juntas y encontré en su piel el manantial de placer, ese del cual desde hacía muchos años quería beber.
La hice girar nuevamente, sus pechos ofrecían la libertad de una indiscreción, sencillamente sentirlos sin tabúes, pero decidí deshacerme de sus jeans, se los quité, despacio, sin prisa, pero subiendo con mis labios por sus piernas, olvidando que estábamos en la cocina, ella seguía apoyada en la mesa, entre los deseos que emanaban de su cuerpo, mi boca buscó aquella cascada y la encontró, muy calmadamente me abrí camino al placer, su pierna derecha quedó sobre mi hombro, degusté su esencia, aprisioné aquel diamante escondido, sentí en mi pelo su mano, me apretó contra ella tan solo por un instante para luego tirar de mí y decirme.

 

– Te quiero mío, te quiero muy dentro de mí…

 

Sin hablar, sin decir nada… Sin palabras me incorporé, sus piernas rodearon mi cintura, sus manos desprendieron mis jeans, la locura caminaba mis deseos y la libertad de mi pasión se apoderó del descontrol, entre tanto mis pantalones caían como silenciosos testigos de un encuentro inesperado o quizá demasiado aguardado por dos personas.
Cautelosamente me fui acercando, sin premura busqué la entrada de su cuerpo y la encontré, milímetro a milímetro iba hallando mi propio yo, la suavidad de aquella humedad provocada por deseos instantáneos y ocultos desde años, me dejaba deslizar tan dentro suyo que… que creí morir y volver a nacer.
Sentirla vibrar al paso de mi intimidad en su cuerpo fue lo más bello, sentirla mujer en toda su plenitud… Es ese momento, justamente en ese segundo deseé besar sus pechos, jugar con ese rubí adornando su centro, ese mismo diamante que bailoteaba entre mis labios, sus gemidos resonaban en mis oídos, las uñas de aquella diva se clavaban en mi espalda, quizá pidiendo más, apreté su cintura, me hundí en ella con algarabía, la escuché decir.

 

– Acércate más, quiero sentirte muy dentro de mí… Landon… Te deseo…
– ¿Y por qué has callado tanto tiempo?
– Por el mismo motivo que tú lo has hecho.

 

Cada suspiro me volvía loco, cada quejido devolvía una razón a mi existencia, cada caricia me hacía sentir vivo. Despacio, la sostuve con fuerza y me senté en la silla cercana a la mesa, sin salir de mi escondite dentro de su cuerpo, la apreté con ambas manos por la cintura hasta conseguir que me sintiera entero, palpité en silencio, se apoderó con marcado ahínco de mi pelo, ofreció a mis labios sus pechos y fui lascivo en sus entrañas.
Solo susurré.

 

– Chiquilla mía…
– No me digas chiquilla, soy mayor que tú…
–    Sos mi chiquilla, sos la locura transformada en mujer, sos la amazona en celo que esconde sus deseos. Simplemente sos mía…
– Y me gusta serlo.

 

Pero un intenso gemido detuvo el tiempo, sus manos buscaron la mesa para apoyarse, se arqueó como jamás nunca antes nadie se había arqueado, sus piernas apretaban mi cintura, sus movimientos se hicieron intensos, su piel tibia me arrebataba los sentidos, su cabello volaba al unísono con los deseos, su mirada se clavó en la mía, aquellos ojos se volvieron más verdes y mordiendo su labio inferior, me exigió en un grito callado.

 

– Siénteme, ámame, poséeme, pero no me hagas sufrir más.

 

Sonriendo, pregunté.

 

– ¿Me querés completo?
– Quiero que me bañe tu deseo, me doblegue tu fuerza y me devuelvas la vida.
– Dame tu esencia ahora…
– ¿Es una orden?
– Entre titanes no hay órdenes, sugerencias, pero en este instante quiero que me empapes con tu madura inocencia.
– Landon…
– Aldana…
– Mi amor…

 

Pero aquel mi amor quedó prendado del café, cuando en movimiento crucial, único y despiadado, apoyó más sus manos para recibirme con más fortaleza y entregándome hasta la última gota de su esencia, mordió su labio inferior y en un gemido letal, me entregó la vida, los deseos y la posibilidad de volver a sentirme vivo en brazos de una mujer, la cual,  con su aptitud callada y mirada fuerte, logró arrancarme el más intenso orgasmo de toda mi vida.
Los corazones latieron, dialogaron sin nosotros, estábamos empapados, sentía el poder del deseo, la locura de sentirme hombre dentro de su cuerpo, la insensatez de saberme feliz… Sus uñas dibujaron el límite de mi rostro, una lágrima rodaba por sus mejillas cayendo entre mis labios, la bebí y cuando nuestras miradas volvieron a encontrarse, susurro muy quedamente.

 

– Te amé en silencio, te deseé con locura, no dormí por soñarte y ahora, no viviré por tenerte, te deseo Landon, te deseo con desquicio, me sentí mujer con tu mirada, más que en los brazos de otro hombre, te busqué en los ojos de esos caballeros que compartieron mi cama, te llamé a gritos, te supliqué en silencio, pero jamás creí que tenerte, sería la razón más intensa de mi vida, eres un hombre con sabor a desafío… Pero… Tú… ¿Qué sientes tú?

 

– La locura de un deseo, esa sensación de sentirme completo, un hombre real y no un monigote del destino
– Me agrada ser la dueña de tus devaneos, acallados silencios, ilusiones con lágrimas en tus bellos ojos mi amor, deseos de caballero, ese caballero gendarme de mil quimeras, guardián de luchas internas, señor respetable, absoluto dueño de mis deseos de mujer…

 

Durmió en mi lecho y al amanecer no estaba, ya se había ido, pero se llevó mi camisa, dejándome la suya… Manchada de café…

No hubo exigencias, no hubo promesas, solo existió la decisión del silencio, la adultez de sobrepasar la siniestra extravagancia de perderme sin culpas en aquel cabello negro, en aquellos ojos verdes y la locura clandestina de sentirme vivo, aun sabiendo que estaba muerto.

 

Descubrí que no es pecado “El deseo” … Por culpa de una Gota de Café…

 

Toujours Rostro Enmascarado