♠ Hazme El Amor Asi.. (Erótico)

Hazme el amor así…

 

Hazme el amor así… Con furia y calma… Déjate llevar por el sentimiento, permíteme navegar en la locura de tus entrañas, descúbreme cuando tus manos acaricien mi cuerpo y no dudes ni un solo momento en decirme al oído que me amas… Que soy todo y que te hago falta…

Dame permiso para enloquecerme en tu espalda y recorrer de punta a punta el aroma de tu fragancia…, pero con extremada furia y deliciosa calma, deja que vuele el reloj, mientras te hago el amor en mi cama…

Detengamos el tiempo, dándole rienda suelta a nuestros sueños, liberemos los más hondos deseos, permitiendo colmarnos de gemidos y silencios, en vano intento,
para detener un instante indiscreto mientras hablan nuestros cuerpos…

Déjame desnudarte con mis besos, que la ropa quede perdida en el suelo, quiero caer sobre ese “Nuestro lecho” Dejar que mis labios se hundan en tu cuello, mis manos anhelan perderse en tus pechos, con la suavidad de moldear tu silueta al borde del desespero, no quiero tocarte, me embriaga hasta rozarte, tengo miedo a descontrolarme, aprieta mis manos y roza mi pelo, quiero amarrarte a la insensatez de mis deseos.

Quiero calmar la sed que anida en mi garganta, empapar mi boca en el caudal de tus entrañas, déjate llevar, no me niegues este encuentro, dame la posibilidad de volar entre tus brazos a otro firmamento…

No te muevas, permanece en plena quietud, entrégales a mis labios la cascada de tu plenitud, deja la huella de tu placer entre mis labios, dame ese segundo único y preciado, no tengas miedo, aprieta contra mi pelo tus manos, hazme sentir un gendarme de tus ganas..

Y después, después mi amor, no te detengas, tan solo descansa y relájate, porque en sinfonía perfecta, la yema de mis dedos caminarán tu espalda, deteniéndose en tus hombros, mordiendo tu cuello, conviérteme en celador de tus pechos, dame nuevamente tu mirada, enfréntate al desafío de mis manos, quiero hundirme en tu cuerpo, entrar poco a poco y que me sientas tan dentro de tu ser, que supliques un momento de éxtasis urgente y total…

Araña mi espalda, tira de mi pelo, entrégame la fragancia de tus más hondos desenfrenos, pero luego tranquila, apretaré tus manos contra la cama, saciaré mis ganas y terminaré mordiendo tus labios mientras me derramo tan dentro de tu piel, que no quieras nunca olvidar este bello atardecer, donde me empapes sin censuras ni porqués y permitamos a los gemidos escapar con el crepitar de los leños, que en la chimenea han quedado como guardianes del silencio, y si me notas aún más sediento, cabalga en mi cintura sin pausa y sin argumentos, no me dejes descansar en este encuentro, clava tus uñas en mi pecho y tira de mis vellos, muerde mi boca y desenfrenemos las ganas que nos mantienen presos, presos de una pasión a puro sentimientos y no digas nada, entrégame nuevamente tu momento y arráncame hasta la última gota de mis anhelos, quiero que me atrapes en tu interior y provoques que vuelva a morir en ti…

Y cuando me veas cansado, regálame una caricia en la comisura de mis labios, recuéstate entre mis brazos y duerme hasta que el amanecer nos devuelva las ganas de amarnos… ¡De sentirnos otra vez piel a piel…! Porque yo, yo estoy dispuesto a estar por siempre a tu merced…

 

 

 

 

 

 

 

 

Escritor Rostro Enmascarado
©Derechos de autor

♦ Súcubu (Erótico)

Aparece por las noches, no te podés resistir, ahuyenta hasta tu historia, no podés huir, te envuelve en su juego, te encadena a su destino, no se desnuda, pero se hace sentir.

Pasa por tu frente sus dedos, las uñas acarician tu pelo, su boca te recorre completo, la mente vuela y te quedás atrapado en su perfil.

Querés tocarla y no te deja, intentás odiarla y no podés, sabés que amarla es un error, ella no pertenece al mundo de hoy. Le entregás hasta la última gota de tu placer, sonreís, sabiendo que estás a su merced, se posa encima tuyo, no te deja precaver, te exige tus manos en sus pechos y una promesa en sus ojos… Ella te quiere beber.

Apretás su cintura y un orgasmo te asalta con vehemencia y versátil destrucción, ella es un demonio, pero a vos no te importa, solo querés poseerla con amor, aunque eso te haga sufrir. Te besa en la frente y sus dedos vuelven a rozar tu semblante, tus ojos, tu nariz, dormís en silencio y despertás en confusión de espacio y tiempo.

Ella no está, la odiás jurándote no volver a caer, pero la noche se acerca y esperás con ansias ese nuevo placer.

Te enamoraste de un demonio y ella se ríe de vos, no querés entregarte… Pero… lo volverás a hacer.

Súcubo… Entre el cielo de tus besos y el infierno de tus malditos deseos.

Prefiero amar a un demonio, que hundirme en la desesperación de amar a una maldita mujer, vestida de arrogancia y altivez..

Escritor Rostro Enmascarado
©Derechos de autor

♠ Una Mentira Mas…


Una mentira más…

Noches en silencio, susurrando a la luna las dudas de mis días, una lágrima cae, desconozco si acelera mis sentidos o hace que mi corazón lata más despacio ante el miedo incesante de tus caprichos…

Camino apaciguadamente, el clima otoñal
confunde mis sentidos, la tibieza mañanera no coincide con el frío atardecer, pero juntos conjugan el típico frescor asaltando la madrugada.

El gélido veraniego se aplaca en otoño para renacer en diciembre…, y yo aquí, paseando por las calles de tierra rojiza, las manos en los bolsillos de una campera de media estación, mis ojos se alzan hacia el firmamento, sonrío sin ganas y mis oídos despiertan ante el característico sonido de hojas secas, cuáles indefensas, van muriendo bajo mis pies… De pronto, se escucha el chasquido del agua, chocando contra el refulgente brillo de mis zapatos, miro hacia abajo, encontrándome con el natural espejo formado por un charco, está en movimiento y al detenerse, enfrento mi rostro, distingo esa lágrima, producto de tu abandono, vuelvo a sonreír, continuo el sendero que me llevará al río…

Ese camino que tantas veces recorrimos juntos, te gustaba caminar de noche, solías decirme que, mis manos tibias eran la poesía perfecta frente al frío otoñal… Sólo fueron palabras, mentiras vestidas de verdad…

Quizá ya olvidaste la forma en que te agradaba observar la Luna en mis ojos, me mentías y yo te creía, también, constantemente repetías, que, el verde de mis ojos eran las esmeraldas del universo, mi mirada, la brújula que te hacía regresar a nuestra casa y mis manos tu centro…, y yo te creía…

Pero hoy estoy sólo, tus palabras se las llevó el viento, tu melancolía se la darás a algún amante incierto y de tus caprichos, será el dueño cualquier caballero…

Transcurrían miles de años y seré más viejo que el tiempo, pero seguiré caminando por este sendero nuestro, porque, aunque hallas olvidado un juramento, yo recuerdo el temblor de tu entrega…, cuando vibrabas entre mis brazos, de la forma en que me mentías y, sin embargo, yo te creía…

Mil camas ajenas… Mujeres por doquier, pero a ninguna puedo mirar a los ojos cuando llego al vértice del placer…

Te has reído de mi amor y sé que lo seguís haciendo hoy, pero si eso te hace sentir bien, me alegro de ser el payaso que te alegra en tu desdén…

Aunque tengo una pregunta: Si no signifiqué nada en tu vida, ¿por qué me pediste aquello? ¿eso fue verdad o sólo deseabas un trofeo?

Reflexiones absurdas de un don nadie sin remedio…

Escritor Rostro Enmascarado
©Derechos de autor

♠ Simplemente

Simplemente…

Y de pronto, mis pensamientos se perdieron entre tus labios, mis deseos se escondían en tus antojos y mi sentir navegó en la profundidad de tus ojos…

No te equivoques mi amor, no me desquicia tu cuerpo, tampoco tu piel hambrienta de un nuevo encuentro, mucho menos, contigo tener sexo…

Es algo más que todo eso, es la locura de tu mirada, el frenesí que con ella desatas, esa forma de besarme sin la necesidad de tocarme, es entendernos sin decir nada, mientras que los demás, observan, critican y callan…

Me elevas a la cúspide de un placer indestructible, me abrazas en silencio volviéndote imprescindible, me ruegas un instante de pasión insostenible y no dejas de mirarme llevándome hasta lo imposible…

Tu mirada arrastrándome a tu orilla, tu fragancia invitándome a tu guarida, un beso al límite de la desidia y tus ojos en los míos provocandome otra herida…

No te preocupes, no deseo tu cuerpo, tampoco quiero tu piel, porque tu amor es tan grande, que aunque no me deje querer, a través de tu mirada seguirás siendo cruel… Para que sienta en mi alma el estigma de tu ayer…

Una mirada basta para decir todo aquello, que los labios sellan por miedo y estupidez…

P.D: En el silencio más profundo, se esconde el amor más inmenso, intenso y rotundo…

Escritor Rostro Enmascarado
© Derechos de autor

La Sombra del Amor..

♦ Valery y Romám (Erótico)

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Valery y Roman


¿Cuántos comensales alrededor de la mesa? diecisiete…, quizá veinte.
La pensión está llena y fuera se escuchan los pasos de infinitas personas deambulando por las calles de París, se oye el crepitar de la leña en la chimenea.

– ¡Maldita gente!

Exclama Román y aguarda impaciente la hora de irse.
Ha olvidado cuantos años hace que trabaja para el Sr. Parker, tal vez no más de diez, aunque eso no le impide servir por las noches a la Sra. Valery…

Señora déspota, fría, mujer capaz de aniquilar con su mirada al mas fuerte de los mosqueteros, a todos los intimida, pero a él no.
Se podría oír la risa, hasta de los Ángeles, sin embargo, se escuchaba su tenue sonrisa, casi con miedo a ser descubierto por el Sr. Parker. Si él supiera, pero no sabía.
El Sr. Que tan mal le trataba durante el día y por la noche le ordenaba dormir en el establo, todo por ser extranjero. También debía cuidar fielmente a su esposa Valery, durante su ausencia, y aquella noche el Sr. Parker se iba rumbo a América y en dicho momento despidiese de las personas de aquella vieja pensión, donde ayudaba a los pobres para ganarse un pedazo de cielo.

Que hipócrita es la gente, nadie lo quería, había escuchado rumores intensamente grotescos a espaldas de su amo, a quien aborrecía tanto como el resto de la comarca, aunque de frente le decían «Sr» Adulándole como el mejor de los amigos.

Al fin lo acompañó a la estación del tren, el cual lo dejaría en el puerto, donde abordaría el buque con rumbo a América. Escuchó las vanas palabras de su patrón.

– Recuerda…, debes cuidar de mi esposa, no tienes otro trabajo que llevar a fin, por lo tanto, te responsabilizo directamente de todo cuanto pueda sucederle.
– Si mi Sr.

Atinó a responder y sin más le vio alejarse.
Con despacioso entusiasmo se perdió en las calles parisinas, encendió un cigarrillo y encaminó los corceles que tiraban del carruaje al sendero, cual fiel amigo, le dejaría en el castillo.

Llegó a las doce de la noche, guardó los alazanes en el establo y de regreso, a punto de cruzar el umbral de la vieja caballeriza, distinguió en medio de la oscuridad el rojo vivo de la braza del cigarro sostenido por una larga boquilla, sonrió al aspirar el humo chocando contra su rostro, venía entremezclado con aquel tan conocido perfume del cual no recordaba el nombre, quizá porque jamás había visto su frasco.
A sus oídos llegaron éstas palabras.

– ¿Te comenté que me excita tu olor a hombre salvaje?

Acercase a paso firme hasta la figura femenina, cual celosa de la noche no se dejaba ver y junto a sus labios respondió.

– No, no me lo has dicho.

Acto seguido, apretó entre sus dedos la punta del cigarrillo apagándolo con los mismos, y rozando el cuello de la fémina, abrió la boca para morder levemente la piel hambrienta de ganas, temblando, ella llevó sus manos al pelo masculino para estrujarlo con vehemencia, atraerlo hacía si fue cosa de segundo, pero aquella diva de época victoriana, señora de alta estirpe y mujer de un potentado, se volvía salvaje frente a él. Por esa razón, sin preámbulos, tiró fuertemente de su cabello bajándole hasta su escote entreabierto que, dejaba sentir su pecho al descubierto.

Román excitado y temeroso por el lugar advirtió.

– Vamos a tu alcoba.

Aquella amazona estaba en celo, por ende, no comprendía la palabra espera y respondió.

– No, ámame aquí…
– Pero…

Expresó él y su amante lo interrumpió, para vociferar exhausta de deseo incontrolable.

– Aunque el infierno tome la tierra y los mares se desborden, no me importa, te necesito ahora, no después.

Y sintiendo como bajaba la mano a su pantalón y rozaba por encima, con sus uñas, aquella parte que pugnaba por salir, no pudiendo resistirse a tan exigente pedido, metió sus dedos en el vestido para libertar su otro pecho, cual galante y arrogante expedía un calor particular, la tibieza del deseo abrasador y prepotente, hasta impertinente de querer ser mimado por la boca varonil, sin embargo él…, quien conocía al dedillo sus debilidades, pasó la barba a medio crecer por aquel soñado rubí de color único, al notarlo erecto, jugó con su lengua alrededor sin por ello atraparlo, se dio cuenta que la dureza del mismo la hacía temblar de placer, sin coherencia, apoyó la mano sobre la de su amada y comprimió fuertemente hasta escuchar un gemido escapando de su propia garganta.

Olvidó lo delicado, bueno, no se podía decir que ese caballero conociera justamente la delicadeza… No desprendió los botones de la prenda que lo separaban de su piel, tomando fuertemente la misma, tiró de ella con bravura y fue allí donde escuchó un quejido de su dueña, quejido tibio y urgente, descubrió que debajo no llevaba nada, por eso en vilo acierto descontrolado calló de rodillas sobre el heno, besó su vientre, rozó sus piernas en tanto ella levantaba una para apoyarla en el hombro viril, ofreciéndole aquel sendero que lo llevaría a descubrir su más anhelado diamante escondido, sin preámbulos, adosó sus labios al tibio aroma emanando del interior de aquella musa, circundando aquel pedacito de gloria, que era esa perla en medio de sus piernas, cerrando un circulo con su lengua pudo degustar la ardiente emergencia de su amante y sin esperar demasiado, apoderase de la gema que palpitaba en medio de su boca, succionó con exquisito apetito y ansías por llenar su lujuria de calma, se retiró con malicia explicita…

Ella supo que actuaba con maldad, sin tolerancia apoyó su espalda en la pared del establo, aseguró más la pierna en su hombro y con descaro casi suicida aferró ambas manos a su pelo, pero no solo tiró de él, sino que…, con desesperante embeleso lo atrajo hacía ella y comenzó a moverse contra sus labios, él vistió sus pechos con las manos y sintiendo próximo el instante final, bajó sus labios hasta el umbral de su cuerpo, donde por obligación, tuvo que contener un orgasmo al oír los fuertes gemidos femeninos, cuales desbocados llamaban a la locura, ella no dejó de moverse hasta entregarle su propio placer, esencia bebida por su amante y con su boca húmeda subió para besarla, cuando las lenguas se encontraron formaron una melodía de lujuria y reveldía…

Se despojo de su camisa, los pantalones cayeron quien sabe donde y sin esperas la tiró sobre el heno…, precipitándose sobre ella, tomó ambas manos para apretujarlas contra el suelo y casi en acto primitivo separó las piernas femeninas con las suyas propias, buscando así, el túnel que le dejaría entrar en un sitio tan deseado como caliente y empapado, embistió sin consideración arrancándole un clamor de alto voltaje… Quizá, en ese lapso necesitó escuchar las palabras de ella pidiéndole delicadeza, pero no…, todo lo contrario, lo miró con firmeza exigiéndole más… Él…, asustado de sus propios instintos, le dijo en son de calmarla y calmarse.

– Una mujer decente no exige.

Para colmo de males, la fémina respondió con desafío en sus ojos.

– ¿Y quién te ha dicho que soy decente?

Aquellas palabras bastaron para empujar con fuerza y en conjunto malicioso y movimientos salvajes, no pudiendo contener su momento, arremetió más y más, hasta estallar dentro de su cuerpo y bañar con su esencia el interior de aquella atrevida mujer “Su mujer” La misma quien con furor avasallante marcó el cuello varonil sin recato ni pudor.
Rendido, quedó quieto sobre su pecho al sentir en su cuello y espalda las tiernas caricias de una dama que lo convertía en salvaje sin medida, pero a la vez, le brindaba una terneza casi inhumana…

Los corazones agitados palpitaban tan intensamente, como él seguía haciéndolo dentro de ella, los cuerpos empapados pedían descanso y ella con total insolencia, atrapó con la punta de su lengua una gota de sudor resbalando por el pecho de Román y solo se escuchó al unísono un “Te Amo”

En el puerto aguardó por la llegada de su amo, en silencio lo dejó en el castillo y cuando abrió la puerta del carruaje para que bajase le preguntó.

– ¿Has cuidado bien de mi esposa?
– Si Señor.
– Ve a guardar los caballos, no los necesitaré hasta mañana.
– Si Señor…

Lo vio subir las escaleras y al dejar los potros en el establo se encaminó hacía la puerta, donde algo resplandeciente llamó su atención, se hincó sobre el heno y sonrió al descubrir entre el forraje, un botón de aquel vestido, lo llevó a su nariz para aspirar el perfume de Valery y guardándolo en el bolsillo encendió otro cigarrillo para encaminarse a beber una copa de vino en su aposento…
El Señor Parker era hipócritamente amado por toda la comarca y él… Él era un simple empleado…

El Destino metido entre dos

Escritor Rostro Enmascarado
©Derechos de autor

♠ «Las Palabras…»

 

Las palabras no ponen un plato de comida en la mesa, pero si alimentan el alma…Por palabras se recibe a un niño cuando nace, se da el si en la Iglesia al casarse o se convence al juez para divorciarse… Las palabras condenan a muerte al culpable o inocente, se le educa al crío, se encamina al adolescente, las palabras nos cautivan, nos enervan, nos definen, nos entregan en una noche de pasión desenfrenada, cuando es el sí, de esa dama amada, quien nos deja proseguir al sentir en su escote nuestra mano de marfil…

Son las palabras que nos frenan al pasar, nos llaman al seguir o nos incitan a cambiar, las propuestas indecentes, la cordura o la sinceridad, la mentira, los recuerdos, los momentos al soñar… Fumemos un cigarrillo, compartamos el mate o te invito un café. Dialoguemos en silencio, miremos el mar o démosle rienda suelta al hablar…

Palabras que se expresan al mirar el firmamento, entregar un anillo o decir lo que tenemos dentro… Situaciones amargas, dulces tardes de nostalgia…

Palabras que ordenan una guerra o detienen una muerte, las que dicen al paredón o aquellas que reconocen haber cometido un error, expresiones que sin saberlo entregan felicidad o portan la maldad, los altavoces anunciando la llegada de ese vuelo que trae a tu ser amado, o la del médico en el hospital diciendo que no se puede hacer más…

Nos cambia la vida, un instante, una situación, nos redime a ser nada o a ser todo por amor, sabemos que están allí, muy metidas en el corazón y en ocasiones sentimos no poder manejarlas con altura, orden y entera educación. Palabras que duelen y lastiman a quien amamos, o que llenan de felicidad a quien en nuestros brazos mimamos. Cuando estamos enojados las palabras son puñales desconsiderados que se clavan en el alma de quien atacamos, pero son esas mismas palabras transformadas en disculpas que curan esa herida cuando reaccionamos…

El poder de las palabras que a algunos no les hace falta, pero a otros nos quiebra el alma… Palabras que a veces son indiferentes y otras tantas nos devuelve la vida en una sola expresión, palabras que poseen la fuerza de levantarnos cuando estamos caídos o de tirarnos cuando somos altivos. Palabras que se le ponen a una melodía y forman así lo mejor de una canción… Un te quiero, un te amo, lo mejor de nuestro Yo… Palabras que quizá no hacen falta, pero otras veces nos regala una sonrisa, nos arranca una lágrima o nos da de frente con la realidad dulce o amarga de una inesperada situación…

Las palabras dueñas de mis historias, guardianas de infinitos secretos… Con una palabra se hunde y con otra se levanta, con buenas intenciones se eleva al cielo y con otras tantas se difama…

Palabras que como dije antes, a algunos les son indiferentes y a otros nos pega en el centro del alma… Pero… ¿Qué sería el mundo sin palabras?

Por eso al levantarte cada mañana recordá algo… Tené en cuenta que… Quizá sin que te percates de ello… Una sola palabra salida de tus labios puede rescatar del abismo a un ser humano, darle aliento a un niño cansado o sencillamente decir a tiempo un te amo y con ello saber que somos dueños de lo que en palabras legamos…

Simplemente Yo…

Autoría: Rostro Enmascarado.

 

♠ Locuras de un Amanecer

Locuras de un amanecer incierto donde la brisa inquieta se atreve a rozar mi rostro, despacio y sin prisa me dice al oído que ella está ahí, quizá pensando en mí, tal vez suspirando mientras intento dibujar su rostro y contener una lágrima entre mis dedos, pero todo resulta inútil cuando no la tengo.

El cielo allí fuera es azul fuerte, las traviesas nubes implantan un estilo diferente e indiscretas le hacen el amor al tiempo.

¿Qué más da? Soy un loco escritor el cual ella adopto como propio y me gusta cuando casi en silencio me llama “Su Escritor” esa posesión completa, esa dama enloqueciendo mis sentidos, esa mujer trastornando mi vida y concretando mi destino…Esa señora con la que sueño en noches de deseo incontrolable, una princesa tan delicada como bohemia, tan tierna como pasional… La única capaz de encadenarme a su existencia sin permitir siquiera que el mar roce mi piel… Ella que en un silencio oculto me demuestra su cariño, quien sin preámbulos detiene una caricia en medio de la noche para entregarla a través de un suspiro…¡Dios! Anoche mientras dormía caminé por el universo y atrapé un lucero, lo tengo en mis manos, es mi prisionero, hice un pacto con él… ¡Sí! cada noche lo liberaré para que vaya a cuidarla y por las mañanas regrese para traerme su perfume de mujer….Es una misión la cual concretará con felicidad desmedida, pues anoche me confesó, que de tanto verla dormir, se enamoró de ella y como no puede amarla me propuso que: a cambio de traerme cada madrugada su aroma, yo la haga feliz por el resto de la misma eternidad…
Al despertar vi ese lucero posado en mi escritorio y al recordar mi sueño entendí, sí, entendí que nos convertimos en cómplices del amor.
Él está aquí, perfumando con tu aroma todo mi recinto.

 

Autoría:Rostro Enmascarado

♠ El Maletín.

El juez preguntó:

– ¿Quién se queda con la casa? ¿quién se queda con el auto?

Ella respondió.

– Yo quiero la casa, pagaré la diferencia.

Él respondió.

– No hay diferencias que pagar, que ella quede lo material, yo solo quiero el maletín que traigo conmigo.

Ella lo miró expectante, quizá fueran sus ahorros de toda una vida, por ello, desconfiada, espetó.

– ¿Y qué hay dentro?

Al abrirlo todos vieron que estaba vacío, nadie entendió nada y ella volvió a cuestionar.

– ¿Quieres solamente un maletín vacío?

– Esta maleta es la guardiana de algo, que se encuentra ahora mismo en el edificio de enfrente.

Todos, incluyendo al juez miraron los grandes ventanales, los mismos que estaban cubiertos por gruesas cortinas, el juez sin comprender, dio orden con su mirada para que abrieran de par en par las ventanas y entonces pudieron distinguir un enorme cartel pintado a mano que decía:

¿Quieres casarte conmigo? Si tu respuesta es «Si» Te invito a vivir la eternidad junto a mis pocas virtudes y mis innumerables defectos… Te amo.

El juez sonrió, ella dejó caer una lágrima, él solo dijo…

– Yo solo deseo este maletín, gendarme de ese cartel, el cual me costó un sueldo, tres días de arduo trabajo, dos camisetas pintadas y un pantalón desteñido, además de una multa demasiado alta por colgar dicho cartel en un edificio gubernamental… Y si, lo sé, fue hace 20 años, pero es mi historia… El resto… El resto que se lo quede ella…

 

Continuará…

Rostro Enmascarado
Diciembre 2014

♠ Amanecer

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Caminar entre castañares, palpando la corteza de árboles hambrientos de caricias, ese sonido inconfundible…, como crujen las secas ramas al inclemente pasar de mis zapatos…

Ese olor a uva madura que despiden viejos viñedos, viejos, pero tan verdes, verdes y tan sabios…

Solo en el amanecer, cubriendo de nostalgia mi soledad y encontrando en el horizonte un motivo para seguir…

La vida despunta como las tierras abren sus alas al sol, lo reciben con ese agradecimiento que el ser humano perdió… Una rosa, simple rosa de primavera entregando cada pétalo abierto, ese terciopelo de color indefinido, porque el matiz es el que cada uno quiera ponerle cuando la acaricia, al palpar su textura y recordar su aroma… Lavanda por doquier a la espera aletargada del día, el sol entibiando cada hoja y expectante observa como despide su fragancia, la misma que se cuela por cada ventana llegando hasta la nariz de cada ser humano… Un gallo con su canto anunciando el amanecer y por allá puedo escuchar el relincho de un potro, el perro sacudiéndose el sueño y un gato estirándose sin ganas… El búho silente, mira desde un árbol cada movimiento, el grillo deja su canto en brazos de la noche que se fue…, los pájaros retoman el trabajo y en su vuelo despiertan a la gente con un canto único… Es un canto a la vida, melodía donde agradecen a la naturaleza lo otorgado…

¡Dios! Cuantas maravillas hay y pensar que las personas despiertan por un despertador digital, comienzan su día sin siquiera mirar el cielo al salir, corren, bocinas sonando, apurados por llegar a tiempo a quien sabe dónde…

Por ahí escucho las cuerdas de un arpa entremezclada a la lluvia, ese trueno insurgente, una centella perdida, pero también oigo esa gota de agua pegando en el cristal, sí…, choca contra mi ventana y sigue deslizándose por la misma hasta llegar a un charco de agua, ese mismo que muchas veces me sirvió de espejo, donde mi imagen se reflejó y encontré mil cosas por decir…, pero no dije nada…

Hoy ando caminando mi alma y encuentro vastas montañas inmaculadamente verdes, ese río que corre para finalizar en una cascada… Shhh… No hables, cierra tus ojos y simplemente déjate llevar por el sonido de esa catarata, como golpea contra una roca… Pero, qué más da morir en el intento de ser feliz… quiero ir hasta la cima de esa cúspide y dejarme caer y así persistir la verdadera esencia de la vida, cuando vuele y abra mis brazos tan solo por un instante en el tiempo…, reencontrando mi alma en la lejana melodía que despide la tecla de un piano…, chocar contra el manantial y sentir que estoy vivo, empaparme desnudo en el hontanar limpio y tan claro como el reverente sentir de mí mismo… Palpar el agua en mi cuerpo, en mi piel y sentirme sensualmente atrapado por la naturaleza y abriendo mis brazos al sol decirle simplemente “Buen día”

Uno no sabe lo que es vivir hasta que se enfrenta a la mirada de la muerte y doblemente vivirá cuando la desafíe…, pero perdón…, no hablo de morir físicamente, porque morir se puede morir de mil maneras distintas, morir en el intento de un sueño, morir ante los ojos del amor…, más lo importante no es sobrevivir, es vivir desafiando los ojos del destino, vivir simplemente vivir…, esperando la caricia de una mujer que sin rozar nuestra piel nos toque el alma y nos arranque el intenso suspiro, que brinda el desfallecer por la emoción del verdadero sentir de un inmaculado amor…, ese éxtasis colmado de ansiedad, de vértigo y vida…

¿Qué es una caricia? Cerrar los ojos y morir al palpar sus manos, para revivir en su mirada a la orilla del amanecer…

Rostro Enmascarado