Día: 3 septiembre, 2019

℗ Tus Manos…

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Tus manos…

Tus manos, amantes silenciosas.
Pasión desenfrenada de locuras.
Manos llenas de bondad y alegría.
Caricias profundas y sentidas.

Con esas manos acaricias mis sienes
cuando cansado estoy hasta de la vida.
Manos colmadas de inciertas preguntas.
Manos con respuestas desmedidas.

Silentes confesoras de deseos escondidos.
Tus manos dicen lo que calla tu boca.
Aquello que no expresa tu mirada
cuando en sigilo te acercas y me tocas.

Las manos que sostienen mi quebranto.
Esas… Las cuales tu rostro acarician
cuando te veo callada, pensando, absorta
en las cosas que tus manos me dirían.

Tus manos que pasean por tu cabello
y despiertas mi más profunda ternura,
haciéndome sentir todo un caballero
porque tus manos llaman a mi locura.

Tus manos, cuantas cosas por decirme.
Secretos confesados a escondidas.
Revelando el misterio de tus dedos.
Corriendo por mi piel enardecida.

Pero, quiero finalizar esta poesía
diciendo que Te Amo Mi Princesa.
Más siento en el alma tu delirio
cada vez que me recorres con destreza.

Un Gitano que reclama a su Dama
toda la vesania de mis ansias
pues pendenciero, asustado y enervado.
mi pelo en tus manos enredas y atrapas.

Las manos de mí amada esposa
Las mismas que calman mis tristezas.
Tus manos asustadas y atrevidas
cuales alondras despojan las quimeras.

Tus manos que secan mi frente
y me entregan la tranquilidad perenne.
Tus manos que guardan el secreto
que bajo mí pecho palpita irreverente.

Al ver tus manos atrapando un cigarrillo
o quizá acariciando a uno de tus hijos.
Tal vez entregando al mundo un desafío
o a lo mejor sirviéndome un vino frío.

Sonrió de costado, me robas el atino
porque sé que tus manos son mías
y guardan la clave de mi destino
al acariciarme cuando me miras.

Tus manos, guardianas silenciosas
las que cubren mi frente de un resfrío.
Las mismas que me dan el abrigo
por olvidar mí saco, al ser un peregrino.

Tus manos cuando con las mías se enlazan
encontradas sobre las teclas de nuestro piano.
Al verlas pintando sobre el lienzo
o rozando tus pechos en concierto descarado.

Tus manos que apoyadas en mi marca
protegen con ternura y amor, dándome calma.
Al sentir que eres la dueña de mis ganas
pues estás incrustada en medio de mi alma…

Tus manos las que llevan una alianza
en muestra de nuestro amor eterno
Tus manos que guardan la esperanza
las mismas que cuidan mis andanzas.

P.D: Jamás dejes de acariciar mis cejas al ritmo de Arabia…


Escritor Rostro Enmascarado

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