Día: 20 marzo, 2019

♠ Una Mentira Mas…


Una mentira más…

Noches en silencio, susurrando a la luna las dudas de mis días, una lágrima cae, desconozco si acelera mis sentidos o hace que mi corazón lata más despacio ante el miedo incesante de tus caprichos…

Camino apaciguadamente, el clima otoñal
confunde mis sentidos, la tibieza mañanera no coincide con el frío atardecer, pero juntos conjugan el típico frescor asaltando la madrugada.

El gélido veraniego se aplaca en otoño para renacer en diciembre…, y yo aquí, paseando por las calles de tierra rojiza, las manos en los bolsillos de una campera de media estación, mis ojos se alzan hacia el firmamento, sonrío sin ganas y mis oídos despiertan ante el característico sonido de hojas secas, cuáles indefensas, van muriendo bajo mis pies… De pronto, se escucha el chasquido del agua, chocando contra el refulgente brillo de mis zapatos, miro hacia abajo, encontrándome con el natural espejo formado por un charco, está en movimiento y al detenerse, enfrento mi rostro, distingo esa lágrima, producto de tu abandono, vuelvo a sonreír, continuo el sendero que me llevará al río…

Ese camino que tantas veces recorrimos juntos, te gustaba caminar de noche, solías decirme que, mis manos tibias eran la poesía perfecta frente al frío otoñal… Sólo fueron palabras, mentiras vestidas de verdad…

Quizá ya olvidaste la forma en que te agradaba observar la Luna en mis ojos, me mentías y yo te creía, también, constantemente repetías, que, el verde de mis ojos eran las esmeraldas del universo, mi mirada, la brújula que te hacía regresar a nuestra casa y mis manos tu centro…, y yo te creía…

Pero hoy estoy sólo, tus palabras se las llevó el viento, tu melancolía se la darás a algún amante incierto y de tus caprichos, será el dueño cualquier caballero…

Transcurrían miles de años y seré más viejo que el tiempo, pero seguiré caminando por este sendero nuestro, porque, aunque hallas olvidado un juramento, yo recuerdo el temblor de tu entrega…, cuando vibrabas entre mis brazos, de la forma en que me mentías y, sin embargo, yo te creía…

Mil camas ajenas… Mujeres por doquier, pero a ninguna puedo mirar a los ojos cuando llego al vértice del placer…

Te has reído de mi amor y sé que lo seguís haciendo hoy, pero si eso te hace sentir bien, me alegro de ser el payaso que te alegra en tu desdén…

Aunque tengo una pregunta: Si no signifiqué nada en tu vida, ¿por qué me pediste aquello? ¿eso fue verdad o sólo deseabas un trofeo?

Reflexiones absurdas de un don nadie sin remedio…

Escritor Rostro Enmascarado
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